
El Mundial de Turquía terminó y dejó algunos aspectos para analizar, más allá de la justa, merecida y lógica consagración de los Estados Unidos como ocampeón luego de 16 años de sequía en cuanto a mundiales.
Por ejemplo se puede decir que España quedó en el debe. El conjunto dirigido por Scariolo que venía como defensor del título, apenas debió conformarse con un pálido sexto lugar. Si bien la ausencia de Pau Gasol se hizo sentir, la plantilla contaba con jugadores de gran nivel como para pelear más arriba.
Por otro lado la confirmación de que se terminó un ciclo brillante para la selección Argentina de baloncesto. Los albicelestes lograron un merecido quinto lugar terminando con una notable generación de jugadores como Oberto, Delfino o el propio Scola.






