
En la NBA no todo es buen juego y espectáculo. Como toda competencia en donde hay cosas importantes en juego, las emociones a veces dominan a la razón, y por ende tanto jugadores como entrenadores pierden la compostura y terminan sometiéndose a las sanciones disciplinarias correspondientes.
Esto es lo que sucedió con Byron Scott, entrenador de los Cleveland Cavaliers, que tras la derrota de su equipo frente a los Orlando Magic, criticó duramente la actuación de los árbitros, haciéndolos responsables del resultado final del partido. Por ello recibió una sanción de 35.000 dólares.
Scott cargó con todo contra la terna compuesta por Bennie Adams, Kevin Fehr y Ed Malloy, ya que a su entender incidieron directamente en el desenlace final del encuentro. El entrenador de los Cleveland Cavaliers manifestó: “van a equivocarse en algunas decisiones, pero no pueden equivocarse toda la noche, especialmente en el final del partido”.






