
Calificar de ‘amistoso’ al cotejo que enfrentó a las selecciones nacionales de China y Brasil es un tanto generoso. Es que lo que supuestamente iba a ser un amistoso a jugarse en la ciudad de Xuchang finalizó con una golpiza general bastante subida de tono, en la que puñetazos y patadas volaron para ambos lados.
El detonante fue la entrada de un brasileño contra el deportista chino Zhang Qingpeng, que debió ser hospitalizado tras el golpe recibido. Esto no quedó allí, pues los golpes entre ambos equipos se comenzaron a hacer notar, con puños, rodillas y pies repartiéndose hacia todas partes hasta que los brasileños debieron abandonar la cancha. Una segunda pelea hizo que el partido fuera interrumpido de forma definitiva.
“Los brasileños jugaron de manera muy agresiva, y nuestros jugadores sólo se defendieron”
Esas fueron las poco inocentes declaraciones de Bob Donewald, el estadounidense entrenador de China tras el encuentro.






